Lecciones de vida / Ana Irene de la Garza

Una luz en la obscuridad

Domingo 05 de Mayo del 2019

Por: Ana Irene de la Garza

19:59 Hrs.

Todo ser humano por lo menos una vez en su vida tiene que pasar la prueba de la obscuridad… Si hablamos metafóricamente al decir obscuridad, significa el tener una serie de contratiempos muy difíciles y en ocasiones se tornan casi inaguantables; pero el hombre cabal está hecho de un espíritu recio y firme, capaz de soportar infinidad de tragedias inverosímiles, ya que en la mayoría de las ocasiones, sin perder la fe en Dios… ¡Tiene que salir adelante, para volver a iniciar una nueva vida, sin olvidar que todos venimos con una misión que cumplir y no somos eternos!...

Algunas veces me ha tocado ver personas materialmente abatidas por el sufrimiento, debido a que tienen la idea de que su pesar es el peor del mundo, y continuamente se preguntan… ¿Por qué a mí?... ¿Qué pecado habrá cometido para que se me castigue de ésta manera?...¿Por qué siento que hasta el mismo Dios me ha abandonado?... Y en ocasiones, la terrible desolación es causante de que seres de poca fe, blasfemen contra Dios, o… ¡Hasta se quiten la vida!

Cuando vemos una persona que está sufriendo terriblemente y se acerca a nosotros… ¿No es verdad que hasta quisiéramos dar nuestra vida entera para calmar tanto dolor?... Pero por desgracia la mayoría de las veces no está en nuestras manos el poder remediarlo… ¿Qué se puede decir en esos momentos?... ¡Oh Dios, a mí me ha pasado!…, recorren por nuestra mente, infinidad de palabras de consuelo, pero…, al momento de quererlas expresar, sólo sale a relucir en nuestros labios una dolorosa sonrisa, acompañada de un fuerte abrazo… ¡Como si quisiéramos depositar en ella o en él, toda nuestra energía positiva!

De pequeña, recuerdo que le comentaba a mi hermana mayor: “El día que vea un muerto frente a mí… ¡ Me muero!”… ¡Que distante estaba de la realidad!... Años después, me tocó ver morir entre mis manos a una amiguita de mi hijita, que por azares del destino… ¡Quién me lo iba a decir, que en la inmensa Cd. de México, me la encontraría destrozada en una avenida !

Esa ha sido una de mis tantas pruebas difíciles que he tenido que soportar durante mi estancia en éste enigmático Planeta Tierra… Y en mi mente me bombardeaban diferentes preguntas:… ¿Cómo se lo comunicaría a sus padres?... ¿Cuál sería la reacción de ellos?... ¿Por qué a mí?...

El amigo más íntimo que siempre he tenido y que será para la posteridad, es mi Creador; porque nunca me ha abandonado y sé que él sí me ama; por lo tanto, le pedí que me acompañara al encuentro de esos padres y…, no me lo han de creer pero lo que menos había pensado fue lo primero que vino a mis labios: “ Amiga mía… ¿Qué pasa cuando tu llamas a la persona que te ayuda con las labores de tu hogar? ”... Y ella me respondió extrañada: “Acude a mí de inmediato”… Y yo le dije (“con el corazón en mis manos”)… “Nuestro querido Dios… ¡Ha llamado a tu hijita!” (¿Qué hubieras hecho o dicho, si estuvieras en mi lugar?)… ¡Qué pruebas tan difíciles! ¿Verdad?... Pero concluyendo… Ni me morí, ni enloquecí… Lo mismo sucedió con los padres de la niña; porque con fe, no hay mejor cura que el tiempo y… ¡Aquí estamos!... ¡Sobrevivimos!

Cuántas veces en forma egoísta nos ponemos a renegar hasta porque se nos quebró la uña…; o nos cayó un delicioso chubasco sobre el vestido nuevo…; o perdimos al “amor de nuestras vidas”…; o porque nos diagnosticaron una terrible enfermedad y…, en lugar de dar las gracias de que no fue en alguno de nuestros seres amados, nos enojamos diciendo: ” ¡Qué mala suerte !”…

Creo que cuando nos pasen, esas pequeñas y grandes tragedias, en lugar de auto compadecernos, pensemos en: ¡Cuántas personas están en esas cárceles infernales, acusadas injustamente!... ¡La cantidad de familias destrozadas que tienen que abandonar sus hogares y países, en busca de una vida más justa y mejor!... ¡ En ese terrible número de niños que mueren de inanición por carecer de lo indispensable para poder vivir!... ¡La infinidad de jóvenes destrozados cruelmente tanto física como psíquicamente o los que mueren en las guerras “Sólo para que unos cuantos “Poderosos Contumaces”, cumplan su capricho de ser los más poderosos en todos los aspectos!...

Para esos momentos en que creemos sufrir el dolor psíquico o corporal, más grande que haya existido… En lugar de lamentarnos, hay que dar gracias a Dios de que somos nosotros los que lo padecemos y no… ¡Uno de nuestros seres amados!..., y les aseguro que sólo con la idea de imaginarlo… ¡Provocará que se sientan mejor!... Y…, no se mortifiquen tanto, porque en esos momentos que sentimos interminables…, cuando menos lo esperemos, veremos… ¡UNA LUZ EN LA OBSCURIDAD!

Cariñosamente Ana I.

Comentarios
Captcha


*Campos Obligatorios
Registro no necesario para Comentar

ENVIAR

La empresa que imprime y produce su versión On Line, agradece cada una de las opiniones vertidas en este sitio. Gracias a la entusiasta participación de lectores como usted que hace valer su voz este portal informativo tiene un valor preponderante. Estamos seguros que el Internet es una herramienta formidable para ejercitar la libertad de expresión y servir como medio de legítima denuncia, crítica y opinión. Por el respeto a esta encomienda debemos informarle que se reservará el derecho a editar o publicar mensajes obscenos o bien que atenten contra la ley, el orden social y la dignidad de terceros.

Comenta en Facebook
Otras Notas Importantes
Perfil de Columnista
Lecciones de vida
Ana Irene de la Garza
Ediciones Anteriores

SELECCIONE UNA FECHA:

IR
Tu Opinión Cuenta
+ Escribir Comentario
Selección
  • + NuevoMinuto x Minuto
  • + VotadoLo Mas Votado
  • + VistoLo Mas Visto
  • + EnviadoLo Mas Enviado
Minuto x Minuto
  • Semana
  • Mes
  • Historia